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Sensación post-venta del comerciante/coleccionista

Hoy voy a tratar un tema que me toca muy de cerca, como sabes soy comerciante, me dedico a la compra-venta de piezas. A nivel teórico es muy fácil de explicar lo que hacemos los comerciantes, compramos una pieza que pensamos que puede ser atractiva para los coleccionistas, intentamos conseguir el mejor precio posible, y ganamos una especie de comisión, simple. Hay muchos factores que nos hacen invertir o no el dinero en ciertas monedas, es difícil valorar hasta que punto nuestro riesgo es rentable… conforme empezamos a gestionar mas piezas, a abrirnos al mercado, poco a poco, se va haciendo mas complejo. Los mercados cambian, las modas entre los coleccionistas también, así que hay que adaptarse constantemente, y no basta con adaptarse, sino hay que anticiparse para poder ofrecer los mejores precios, y no caer en esa inflación del precio de ciertas piezas que se han generado por una moda o escasez temporal.



Además de comerciante, también soy coleccionista, y se que este párrafo va a ser un poco conflictivo, porque hay gente que dice que si se puede ser comerciante y coleccionista a la vez, y hay gente que se niega rotundamente. Primero esta claro en que bando me posiciono, yo trabajo de numismático, y tengo mi colección privada, por lo que convivo con las dos cosas, soy coleccionista y al mismo tiempo compro y vendo piezas. Hasta aquí todo correcto, las monedas son objetos que en términos generales conservan su valor, de hecho hay veces que su valor aumenta con el paso del tiempo, por lo que hay coleccionistas que venden monedas para seguir accediendo a piezas de mayor valor, no es esto en cierto modo convivir con los dos bandos, es decir, vendemos la pieza para financiar la colección de nuevo, porque un “coleccionista puro”, que los hay, sin duda, nunca vendería una pieza, ni para comprar otra.


Con esto quiero llegar a que desde mi posición de comerciante, tengo que admitir que juego con mis dos caras, ser coleccionista me ayuda a detectar mejor las piezas que serán atractivas para mis clientes, pero al mismo tiempo tengo que comprar piezas que se de sobra que van a ser para la venta, y por último como buen coleccionista una vez compro una pieza por mero gusto, va a mi colección y de ahí no se mueve, y por mucho que se trate de una inversión también voy a disfrutarla en mi colección, me hace esto coleccionista, o no, lo dejo para reflexión…



Una vez hemos comentado ciertos aspectos del comerciante y del coleccionista, vengo a tratar el grosso de lo que me ha hecho escribir este post, y es algo difícil de explicar porque hablo de una sensación. Mi colección tiene unos parámetros, es decir, en ella entran piezas con ciertas características, conservación, modulo, ceca… estos se basan en mi gusto, lo que mas me agrada de las monedas. Pero hay ciertas veces que se junta una buena pieza que podría, solo podría tener cabida en mi colección pero va directa a la tienda, porque es una moneda que he comprado en mi faceta de coleccionista, una inversión, el calculo de un riesgo, ver si es comercial o no, y mover la pieza entre posibles compradores, que en mi caso va directamente a mi tienda online y a las redes sociales. Una vez hago todo esto en mi faceta comerciante, para conseguir vender la pieza lo antes posible y con el mayor beneficio posible para seguir con mi actividad, aparece el comprador, la compra, y justo después de tener una profunda satisfacción por haber hecho bien mi trabajo, aparece una sensación difícil de explicar, porque no es arrepentimiento, estoy contento con mi trabajo me gusta lo que hago y más aun cuando resulta exitoso y puedo ganar dinero para seguir creciendo, va mas allá, es una sensación que no sabría como llamar, porque mezcla muchas cosas, ya que el precio que pongo a una moneda, es el que creo que puede tener, y hasta que no llega un coleccionista y la compra no tengo la manera de saber si es correcto, si es un ejemplar para guardar, si su precio es superior, inferior, lo dicho es el momento en el que el coleccionista adquiere esa pieza en el que mi faceta coleccionista aparece.



Así es, creo que esta sensación viene de mi faceta coleccionista, que una vez concluyo mi trabajo, aparece, y es algo con lo que convivo cada vez que una pieza se marcha sin saber si se tenia que quedar en casa o no, porque al final una empresa tiene que ser rentable, y yo no soy rico para acaparar todo lo que pasa por mis manos, espero que haya quedado claro, he intentado explicar desde mi posición, lo que siento como comerciante y coleccionista a la vez, raro pero sin duda claro ejemplo de que los comerciantes también pueden ser coleccionistas.


Os dejo aquí el enlace a una tienda online de un comerciante y amigo que también comparte esta sensación post-venta, que convive con las dos facetas la de comerciante y coleccionista.


Numismatica "Pecium"




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